Primo de Anónimo

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lunes, 18 de marzo de 2013

Primo de Anónimo - Aficionado


Estimados todos/as/es,

La de hoy no es una entrada original sino que es algo que escribí para los amigos de PEPEM. Aunque de lo escrito soy el culpable, las imágenes y los pie de las mismas son obra del amigo Antonio J. Fernández, y por cierto muy bien escogidas.

Mis primeros recuerdos de la F1 datan, tan atrás, como mediados de los años setenta. No, no es merito mío, el ser aficionado desde hace tantos años, sino de mis padres que me fabricaron muy temprano. La afición a las cuatro ruedas ni siquiera es, era en aquel momento, familiar. Mi padre era aficionado a las dos ruedas, y yo no tengo claro cómo me decante por las cuatro. La única explicación clara que puedo ofertar es que mi tendencia a la oposición, y a la crítica, ya la tenía muy acervada de pequeño, y como buen parlamentario fuera del gobierno afirmé aquello de... lo tuyo y dos ruedas más.
En aquella época, de colores grises, ser aficionado a la F1 era un esnobismo mayor aún que lo es ahora. No había retrasmisiones de carreras, ni prensa que supiese de eso, ni mucho menos posibilidades de saber nada más allá de los pequeños resúmenes que aparecerían, con un retraso semanal, en el programa de deportes matutino dominical. De aquella época recuerdo las imágenes del pobre Lauda en Nürburgring. Y las de un coche oscuro con seis ruedas. He de reconocerlo, el porqué de tantas ruedas, y la posibilidad de ser diferente que mostraba, me fascinaron.
Patrick Depailler al volante del Tyrrell P34, junto a sus artífices: Ken Tyrrell y Derek Gardner
 Sin embargo, no es hasta principios de los años ochenta cuando tomo conciencia plena de que yo era muy rarito, y me gustaba la F1. De aquel tiempo recuerdo mi locura juvenil por conocer todo lo posible sobre ese controvertido comisario llamado Derek Warwick. Hubo una F1 lejana en la que fue piloto, y siempre lo soñé como el próximo campeón: todo un caballero en pista hasta que faltaban pocas vueltas del final, cuando se transformaba en el piloto más agresivo e imposible de adelantar. O al menos eso me parecía a mí.
Aquella F1 ya comenzó a ser como la siento hoy, mucho más leída que vista. Siempre buscando datos escondidos y razones ocultas a lo encontrado. Más que pasión por un evento, aquello era una religión para los tres pavos adolescentes que perdíamos el tiempo re-narrando lo ya ocurrido e hipotetizando lo que iba a ocurrir. Al final de esa década llegó mi punto. ¡Bueno!, el de Pérez-Sala. Era la primera vez que yo veía a un español llegar tan alto. El recuerdo de aquella carrera me es muy grato, no sé si por aquel hecho o porque lo compartí con algunos buenos compañeros de tesis y con la que con el tiempo resultó ser mi compañera sentimental.
El punto que consiguió Luis Pérez-Sala en Silverstone fue algo histórico entonces... aunque hoy nos suene irrisorio

A mediados de la década de los noventa, por mor de seguir aprendiendo, comencé un periplo de estancias en distintos laboratorios de Europa que me permitieron enfrentarme a otra F1, totalmente diferente a la que yo había sufrido en España. De aquella dorada época, el recuerdo más grato fue una pequeña charla con Peter Sauber y Heinz-Harald Frentzen. No, no piensen que soy periodista, ni nada por el estilo, simplemente fue una maniobra publicitaria del equipo en un gran centro comercial a las afueras de Zürich, y, como a los suizos no les interesaba la F1, yo acaparé frases y comentarios. Por cierto, la sentencia del piloto “the faster car the better pilot seems to be” me hizo acercarme mucho más a los autores de los coches y dejar definitivamente la casuística pilotera. Es verdad que el nuevo y fácil acceso a la red, y sobre todo a los contenidos ingenieriles ingleses, me facilitó mucho la tendencia.
Mi definitiva vuelta a España, a mediados del reinado del Byrne de rojo, coincidió con el primer final de Pedro, que yo supuse definitivo, y de la presencia de un piloto asturiano como probador en la antigua Toleman, que yo pensé que era lo más alto a lo que podía llegar.
El genial Rory Byrne junto al Ferrari F2005, el primer monoplaza de Maranello que no llevaba su firma desde 1996
 Aunque mi afición ha sido longeva mis conocimientos no han mejorado ni un ápice desde el inicio y sigo preguntándome por el porqué de lo visto-leído y fascinado por la originalidad de algunas ideas.

lunes, 4 de febrero de 2013

De ángeles y de monios

Estimados todas/os/es 

No, no ha sido un error lo del título, si no que quería escribir sobre los deberes, cargos, funciones, ocupaciones que conlleva el ser empleado de la religión Ferrari, y por casualidad encontré que la palabra latina munia (-ium) era la más adecuada. De ahí al titulo fue muy obvio. Por cierto, al unirse en palabras compuestas denota la calidad del otro sustantivo ¿Inquietante, no? Aquí podrimos poner patrimonio, matrimonio, demonio … 

La semana pasada se puso en marcha la maquinaria ferrarista con la presentación del nuevo coche. Inciso corto ¿En que estaban pensando los coloristas de Ferrari al pintar el coche de rojo, blanco y negro (del violeta funeral del RB9 ya nos ocuparemos)? ¿Nadie recuerda las innobles banderas alemanas de la Segunda Guerra Mundial? Pero a lo que íbamos, una vez descubierto el coche desguazado del año pasado, con pintura de este y camuflada cualquier cosa que pueda indicar algo del verdadero de Australia, los religiosos comenzaron a filtrar datos más o menos ciertos, y a insinuar las grandezas de la casa, disimulando las carencias. 

Centrémonos en esas insinuaciones, que son lo más cercano a lo que tendremos en el comienzo del primer GP. La primera gran aseveración es que este coche no ha sido diseñado en el infame túnel del viento de Ferrari. Lo han proclamado a los cuatro vientos cibernéticos. Este diseño ha sido re-calculado totalmente con los datos de uno de los túneles de Toyota en Colonia. Acto seguido han pontificado que allí es donde los del Cuarto Proyecto de Marlboro parieron su vigésimo séptimo coche, que tan bien fue el año pasado, y el vigésimo octavo de este. Supongo que quieren introducir en nuestra mente que si los británicos habían calculado un coche ganador allí, ellos también lo han hecho ahora, obviando que el tunelito solo te responde a tus preguntas. Haz la pregunta correcta y te dará un coche campeón, haz la pregunta errónea y te quedarás a mitad de parrilla ¿Será ese el origen de las pull rod delanteras en ambos? ¿Filtración de datos de Ferrari hacia McLaren en Colonia? No será la primera contaminación pecaminosa de los británicos, aunque como ellos, como los políticos españoles, tampoco pagan las multas, ni cumplen las sanciones, pueden volver a espiar. 

Luego la conexión de túnel del viento alemán con el éxito italiano no está garantizada. 

Para terminar con esa insidia aérea, también se ha volcado que el nuevo túnel de Maranello será maravilloso y operativo este verano. Si comparamos los tiempos que han tardado en diseñar y construir los respectivos túneles, algunos equipos, deberíamos pensar que lo que se ha hecho ha sido más bien darle una mano de pintura. Esto de poco servirá en el futuro, y será una excusa más con la que esconder que es el desmadre organizativo y las correspondientes luchas internas lo que hunde al equipo. Más aun, si McLaren, que tiene un túnel mejor y más nuevo, se va a Colonia, realquila el suyo a Marussia, está evaluando la posibilidad de construir uno nuevo (Y no han empezado ya por el alto coste) ¿Creen que una pequeña remodelación de unos meses será suficiente en Maranello? Piensen solo el tiempo que tardan en irse los albañiles de su casa cuando vienen a reformar el baño … Pues eso, poco tiempo para grandes reformas. 

Una vez conjurado el demonio, los sacerdotes rojos han sacado a pasear a su ángel preferido. Al igual que el túnel del viento, es un recurso que utilizan con asiduidad, y sobre todo en esta época del año. Y no es otro que Byrne. Otra vez vuelven con la cantinela de que el sudafricano está al frente de un diseño, o que ha supervisado, o que ha dado el visto bueno, o que miró de lejos con cariño una pieza de Ferrari. Rory es el abuelo mayor de todas las familias, al que todos respetan, al que llevan a todas las fiestas, al que todos reclaman su aprobación tacita, pero como a nuestros mayores, al que nadie hace caso, porque su tiempo de macho alfa de la manada ya pasó, y él lo sabe y actua en consecuencia.

¿Alguien cree que Tombazis va a ir corriendo a preguntarle algo a un señor que desde 2005 no ha creado nada? El problema es que el vacío de poder dejado por él es tan grande que lo han subido a los altares y lo invocan para que se produzca la lluvia roja. Pero al igual que el demonio del túnel del viento sirve para echar sobre las espaldas de otros las culpas del fracaso, el ángel de Byrne sirve para ilusionar a unos cabizbajos y resignados creyentes. 

Y en este círculo religioso de obviedades, que se repiten año tras año sin causar estupefacción y hastió a sus seguidores, no podía faltar el comentario sesudo y realista del nuevo sacerdote rojo británico. Hace un año, el amigo Pat, ya nos dijo que el F2012 era un trullo y que los datos obtenidos en el túnel del viento se parecían a la realidad como un huevo a una castaña. Pues bien, este año, otra vez ha sido Fry quien ha puesto el dedo sobre la llaga del F138 al señalar claramente que llevan unos meses de retraso en el desarrollo. 

Pero no se preocupen de aquí a Australia, según el entorno rojo, Byrne habrá dado el visto bueno al repintado túnel del viento de Maranello. 

lunes, 2 de julio de 2012

Carta abierta a Schumacher

Estimado Miguel, 

La verdad es que no sé porque he comenzado con ese epíteto. Será por emulación de la cortesía inglesa, porque tú nunca has sido uno de mis querencias. En primer lugar porque os considero a todos los pilotos, sin excepción, unos críos mal educados, unas vedettes sin arte, insolidarios con vuestros compañeros, en resumen, perversos. 

Los pilotos, así como sus acérrimos acólitos, son el Cristiano Ronaldo de la F1. Se creen los mejores e imprescindibles, porque en ellos se realiza el gol (o la victoria), arrogándose para sí todo lo bueno y proyectando en sus compañeros todos los errores, no dándose cuenta que la labor callada de los Iker (mecánicos e ingenieros) o el diseño táctico del equipo hecho por los Xabi (aeronáuticos) es más importante y determinante en el resultado final, que la coyuntural participación del chulito delantero. 

Aunque el epíteto del comienzo de la carta es algo falaz, el sustantivo empleado ha sido conscientemente elegido. Estoy cansado de oír a esos grandes periodistas, y sus seguidores, llamándote Maikel, con entonación spangilsh, ignorando por completo que tu nombre es más Mijael. Más en línea con el idioma de la emperatriz merkeliana de Europa. Aunque ambos idiomas me son algo reconocibles, prefiero usar el mío propio, que es el único en el que los errores cometidos, por mí, tan solo son iguales al número de palabras escritas. 

La razón de esta misiva es pedirle que pase la página definitivamente de piloto de F1 ¡Lo admito! Soy reincidente. 

Para conmoverlo no voy a apelar a su consabida maldad como piloto, habiendo sido declarado el más sucio de la historia. A su maldad como persona, capaz de robar la novia a su mejor amigo, no voy a hacer referencia, ya que no fui afectado. Tampoco voy a llamar su atención sobre su falaz grandeza como piloto, ya que aunque usted está en la cima de todas las listas, sus estadísticas (o posición relativa en función de los años en la F1) son mediocres entre los pilotos campeones de verdad. 

Su valor publicitario ha ido disminuyendo en estos años de re-enganche, y si no es nulo está muy cerca. Su valor como Heidfeld-cosechadora de puntos es limitadísimo. En 2010 consiguió el maravilloso record del 33% de los puntos de su escudería, con lo que se ganó el título de pufo del año. Al año siguiente alcanzó la increíble cifra del 46% de los puntos. Y este año, incluyendo el regalo divino de Valencia, solo obtiene un 18%. No querría recordarle que, hasta esa última carrera, había sido superado por todos los pilotos de la F1 con un coche (¡Caterham, Marussia y HRT no tienen coches!). 

Su valor como acicate para mejorar el rendimiento de Rosberg ha sido nulo, y su compañero-compatriota no ha explotado como algunos esperábamos, empezando a evidenciar que es un piloto correcto pero no uno de esos campeones que todos queremos disfrutar. 

Las escusas lanzadas por usted, o su entorno, se han agotado todas. Incluso la de falta de masa ingenieril ha sido conseguida, ya que tiene, ahora en Mercedes, al gran equipo de ingenieros que encontró en mi querida Toleman (antes la Renault de Alonso y ahora la Lotus de Räikkönen) y que se llevó a Ferrari. Salvo al gran Byrne. Quizás esa ausencia sea la verdad de usted. El sudafricano Rory cogió un piloto que solo tenía en sus manos ser un bi- o, como mucho, tri-campeón y lo transformó en el nombre que encabeza todas las listas. Eso, y la inestimable suerte de no coincidir, en el tiempo, con un piloto campeón verdadero, ya que los que eran mayores que usted se retiraron (murieron) prematuramente, y el que tenía que ser su adversario tenía una cabeza muy poco amueblada. Eso, repito, es lo que le ha dado una fama desmedida. 

Pero después de dos temporadas, y parte de la tercera, ya vemos que usted no sirve para nada. Y emulando al innombrable Sr. Markó creo que debe retirarse ya. Se lo pido ahora que ha conseguido un pequeño triunfo y nadie lo critica. No quisiera que piense que mi petición es una más en las que le lloverán al final de esta temporada si no se ha ido. 

Piense en la escudería, si usted no se retira será la escudería la que desaparecerá.

Atentamente,
PdA

lunes, 19 de septiembre de 2011

La Fórmula Uno de PdA

Estimados todas/os/es

No nos engañemos. Antes de intentar perorar sobre cómo debería ser la F1, primero deberíamos saber que es la F1, más allá de ese evento quincenal con el que nos obsequia el Sr. Ecclestone. La mínima definición, y mejor, no es una reflexión propia sino que la he robado de un blog amigo. En él se nos define la F1 como la carrera de automóviles más veloz en circuitos que combinan curvas y rectas. Sin lugar a dudas esa es la premisa más importante. Primero porque diferencia claramente los objetivos. No se ha de ser el que más velocidad punta tenga, eso se deja para los prototipos que, en las alti-planicies saladas de EE UU, baten un día tras otro la velocidad máxima alcanzada. No se ha de ser el más veloz en el paso por curva, eso se deja para la Indy y sus circuitos ovales. No se ha de llegar más lejos, eso se le deja a los coches de resistencia. 

La F1 es la carrera más rápida en un circuito que se parece mucho a nuestros trayectos al volante de casa al trabajo y del trabajo a casa, con curvas, rectas, subidas, bajadas, incluso con baches. Y ahí radica su éxito frente a otras fórmulas. Nos sentimos identificados con los pilotos, sus distintos coches y sus dificultades ¡Incluso hay semáforos y policías incomprensibles! 

Una vez que tenemos claro el concepto debemos darle forma. Y aquí es donde aparecen todos los matices y posibilidades que uno quiera. De hecho detrás de cada aficionado de F1 hay una conformación distinta del evento. Las razones por las que nos inclinamos hacia una u otra tienen que ver con nuestras vivencias pasadas y también con las que esperamos que el futuro nos recompense. Por eso, cuando uno expone como le gustaría que fuese la F1 está haciendo un ejercicio histórico de introspección en el que aparece su pasado, los grupos a los que pertenece, incluso lo que le gustaría que le ocurriese en el futuro ¿No se lo creen? Veamos algunos ejemplos. 

Y podriamos centrarnos en los ferraristas, que todo el mundo considera un grupo monolítico. Confío que ninguno de los aludidos se moleste por estas observaciones, que son totalmente subjetivas mías, y están expuestas sin ánimo de ofender, ni de herir a nadie. A pesar de esto, podéis contradecirme sin ningún rubor. Este grupo, el de los ferraristas, es el más grande en número de aficionados y sus ideas, o las que les imponen/filtran desde las alturas suelen acabar siendo ley (o eso parece a veces). Una de las ideas que con más fuerza transmiten es su odio a la aerodinámica. Si por ellos fuera la eliminarían totalmente, o como poco la castrarían hasta la mínima expresión, potenciando sobre todo el motor. Esta es la idea fundacional de Don Enzo que ya nos adoctrinaba con eso de “l’aerodinamica è per chi non as fare i motori”. Pero estimados lectores deberían recordar que los mejores años de Ferrari tuvieron lugar cuando dejaron trabajar tranquilos a genios de la ingeniería con cariño por la aerodinámica como Don Mauro Forghieri o como el Dr. Rory Byrne. Como ejemplo ilustrador de esta idea podríamos poner a nuestro querido ferrarista el Sr. Arce. Siempre que le demos cierto margen para salirse de este camino trillado, ya que él es, ante todo, un gran heterodoxo (¡Incluso de si mismo!). 

Pero no crean que todos los ferraristas se quedarían contentos eliminado la aerodinámica y potenciando los motores. Los hay que preferirían que los motores fuesen incluso más iguales, como es el caso del Sr. del Valle-Iturriga. Y la razón es obvia, tenemos un posible campeón de F1 que porta alguno de sus apellidos. Esta relación genética hace que el padre prefiera una igualdad total, proyectando la hipotética situación en la que las manos de su hijo no se viesen oscurecidas por un mal motor o una mala aerodinámica. Más aun si pensamos que ahora está sufriendo, en carnes propias, las trampas de ciertos "ingenieros" en categorías donde no puede haber diferencias en los vehículos, por ley.

(Párrafo eliminado por sugerencia indirecta del aludido)

¿Y cuáles son mis condicionamientos ocultos y malvados? Pues quizás el más importante sea que soy un viejo seguidor del equipo del ingeniero Patrick Head. La época dorada de este equipo coincidió con el periodo en el que la libertad de creación fue máxima. Eso, unido a mis ideales político-liberales que siempre me ponen frente a los que intentan limitar la libertad, hace que las restricciones en la F1 siempre las tome como un triunfo del totalitarismo o pensamiento único. Mi F1 debería de tener mucha más libertad. Eso sí, dentro de unos parámetros de seguridad para los espectadores, pilotos y mecánicos ¡Que cada equipo gaste su dinero en el área que quiera, sepa o pueda!

En primer lugar, modificaría la reglamentación sobre el combustible (¡También sobre el comburente!). Hoy día, esta reglamentación es la más estricta de la F1 y los métodos de control son tan eficaces, y claramente definidos, que nadie puede saltarse esta reglamentación sin ser detectado (¡Malditos cromatógrafos de gases y detectores de espectrometría de masas o GCMS!). Una mayor permisividad en la cantidad de compuestos oxigenados, o de los nitrogenados, incluso en la distribución de los disitintos hidrocarburos (alcanos, alquenos, alquinos y arenos) haría que la estructura del motor cambiase completamente. Ya no digo nada si en lugar de hidrocarburos, con más o menos epóxidos y nitrocompuestos, dejamos que se usen otros combustibles. Esto sería una revolución, incluso mayor que la de la aerodinámica.

El hecho de que la mayoría de los circuitos con los que nos obsequia Mr. Ecclestone hayan sido diseñados por el Sr. Tilke hace que la libertad de circuitos este muy mermada. No querría más de tres carreras en circuitos diseñados por el mismo equipo de ingenieros, me gusta la diversidad, incluso en la red. Muchos de los problemas de diseño a los que se enfrentan los ingenieros de F1 vienen radicados porque los circuitos son excesivamente parecidos y fuerzan a una única solución (¡Totalitarismo!). 

Me gustaría ver tres suministradores de gomas. Ya sé que es la parte más importante en la F1 y un acierto en las gomas implica una victoria segura, pero el sistema monomarca fuerza a diseñar de igual forma todos los coches. Diferentes gomas podrían dar libertad de creación para adecuarse de mejor forma a las propias gomas. También impondría que al menos tres escuderías fuesen calzadas por una marca de gomas ¿Se imaginan a Bridgstone suministrando solo gomas a Ferrari? No, no quiero un monopolio de ningún tipo. 

La potencia real de los motores la dejaría libre, dentro de ciertos parámetros de cubicaje y revoluciones, y por su puesto un motor, una carrera. La F1 no es una prueba de resistencia, es de velocidad ¿Lo recuerdan?

La aerodinámica también quiero que esté totalmente libre. Y las restricciones serían de tipo de medidas máximas de los monoplazas, alturas y pesos, todo ello de forma total. Dejando a los Newey de turno que elaboren las creaciones más ingeniosas posibles. 

La electrónica la quisiera libre. No se crean que, por muchas ayudas electrónicas que tenga un F1, no vamos a ver al trío de mosqueteros (Vet-Ham-Alo, orden analfabético ¡No piensen mal!) al frente de las parrillas. Salvo que un Brawn camuflado dé con una tecla electrónica que permita a un mediocre ser campeón ¿Pero no está pasando eso en estos momentos de pensamiento único? 

No creo que les sorprenda si digo que quiero libertad de entrenamientos. Pero para no perjudicar a los equipos pequeños, y grandes que no tienen circuito integrado en la fábrica, propondría que todos los lunes después de cada GP se habilitase ese circuito para llevar a cabo los tests que cada uno quisiera. 

El número de coches por escudería podríamos discutirlo. Pero la postura del Sr. Herzog, de un único coche por escudería, me parece la más razonable, lo que no impide la existencia de suministradores de motores, aerodinámica, electrónica, sponsors, etc., que puedan confluir en varias escuderías. La otra posibilidad es la presencia de varios coches en una escudería, pero con la posición de los pilotos claramente definida por contrato. De esa manera siempre sabríamos a quien va a beneficiar la estructura en caso de dudas. Pero como la más liberal es la primera, me inclino por la postura del duque alemán. 

Por último, querría hacer algún comentario sobre los presupuestos monetarios de las escuderías. Mi primera intención sería dejarlos totalmente libre, y si John Elkann quiere gastarse todo el dinero de FIAT para que ganen los rojos, que lo haga. Esa es más o menos la postura que ha seguido la liga de fútbol española, donde la diferencia de presupuesto de merengues y culés con el resto hace imposible que ningún otro equipo pueda existir. Este razonamiento me debería llevar a demandar la limitación real de presupuestos, al mejor estilo NBA. No como ahora, que para saltársela las escuderías subcontratan ciertos estudios (túneles de viento, ordenadores, etc.) despareciendo esas partidas del presupuesto limitado. Pero la limitación real de presupuesto va en contra de mis ideales. 

¿Y ustedes limitarían algo?¿Y por qué?

lunes, 20 de junio de 2011

Newey ¿La mejor estadística?

Estimados todas/os/es

Una vez que ya he cabreado a mis amigos ferraristas y, también, a mis amigos seguidores de Schumacher, al poner los resultados que obtuvieron referenciándolos a distintos parámetros, como son la longevidad, la suma total de acontecimientos, etc., y por tanto haciéndolos más mortales. Ahora, que ya nadie cree que pueda cabrear a más gente, me pondré a referenciar a los ingenieros, para comprobar si esta lista de posibles agraviados no pude aumentar ad infinitum. Los pobres ingenieros son los responsables en el 80% de los éxitos y fracasos de la escudería y del piloto, y rara vez tenemos algún comentario, positivo o negativo, para los verdaderos héroes de la F1.

Hay que empezar diciendo que cuando se atribuye un éxisto a un ingeniero con nombre, eso es falso, ya que el resultado es el compendio de un montón de ingenieros trabajando en pequeñas parcelas, que van sumando, y acaban siendo el éxito o el fracaso. Luego vaya por delante que cuando decimos Newey, solo quiere decir que en el conjunto él estaba, pero también había (hay) unos centenares más de gentes con mucho ingenio, que son los que van apoyando. Una vez dicho esto hay que decir que a veces la contribución al éxito de la persona que estamos evaluando ha sido pequeña, mientras que otras ha sido muy grande. Pero independientemente de eso, siempre le daré el mismo peso a los resultados. Antes de empezar con los datos, comentar que un mismo éxito pude ser atribuido a dos ingenieros distintos si ambos pertenecían a la misma escudería el mismo año. Y por último, hay que señalar que el peso en los logros de un ingeniero recién contratado puede ser muy bajo, mientras que su impronta en el coche del año siguiente a la cancelación de su contrato puede ser vital. A pesar de esos hechos, y para realizar la tabla inicial he tomado los logros obtenidos por los ingenieros desde la temporada de su fichaje hasta la temporada que terminaron (incluso si lo dejaron a mitad de temporada, no así si fueron fichados). Teniendo en cuenta todas esas salvedades, y los errores a la hora de contar, los datos que se obtienen directamente de las bases de datos, aparecen en la siguiente Tabla. En ella aparecen el número de grandes premios disputados (GP), aquellas carreras que no fueron disputadas (No disp.), las victorias (Vict.), las poles, el número de vueltas rápidas en carrera (Vuel. rap.) el número de campeonatos de pilotos ganados (Pilot.), así como el de constructores (Cons.) y las temporadas que permanecieron en la Formula Uno (Temp.). La Tabla, como no podía ser menos, la he confeccionado con mis nueve héroes, esos que están en la cabecera. Y aparecen según están allí (casi fecha de nacimiento).

Ingeniero
GP
No disp.
Vict.
Poles
Vuel. ráp.
Pilot.
Cons.
Temp.
Chapman, C.
301
136
72
87
63
6
7
25
Gardner, D.
113
10
26
16
23
3
2
9
Forghieri, M.
228
41
45
51
53
5
6
18
Byrne, R.
405
39
110
83
135
7
7
24
Head, P.
433
12
113
124
128
7
9
26
Murray, G.
330
43
66
79
59
6
4
20
Barnard, J.
273
15
55
27
47
4
3
15
Brawn, R.
540
14
131
93
118
10
10
28
Newey, A.
422
15
118
143
134
7
7
22




El primero es el mítico Colin Chapman, que llevó a cabo toda su labor en el legendario y único equipo Team Lotus (los actuales no merecen llevar ese nombre y deberían de prohibírselo), desde sus comienzos en el GP de Mónaco de 1958, hasta la temporada 1982 en la que nos dejó, incluida. Al igual que Byrne y Newey, Chapman fue también piloto. Alcanzó a pilotar un Vanwall en el GP de Francia de 1956, quedando el último, después de un accidente. Y quizás eso le abrió los ojos para ser uno de los más grandes en el muro y aportando ideas frescas ¿Sabe alguien de la FIA actual lo que significa eso?



Mauro Forghieri (1964-81) y Patrick Head (1977-2004) son los otros dos ingenieros que han sido fieles a sus colores, el primero a Ferrari y el segundo a Williams.



Derek Gardner trabajó para tan solo dos equipos, Matra (1969) y Tyrrell (1970-77). Es verdad que su peso en el éxito de Matra no fue máximo, pero en los del equipo Tyrrell fue muy grande, consiguiendo que el primer diseño totalmente suyo, y hecho en el garaje de su propia casa, fuese la pole en su primer GP (Canadá 1970) ¿Quién podría hacer eso hoy día, con la estrechez de miras de los rectores de la F1?



El sudafricano Gordon Murray es otro ingeniero que tan solo estuvo en dos equipos de F1, consiguiendo el récord porcentual de victorias en un campeonato (McLaren-1988). Trabajó para Brabham (1970-86) y McLaren (1987-91). Al igual que su compatriota Rory Byrne que diseño para Toleman (1981-90) y Benetton (1992-96), que son la misma estructura con distintos nombres, y para Ferrari (1997-2007).



John Barnard estuvo enrolado con McLaren (1972-75), Parnelli (1976), McLaren (1980-86) y en Ferrari (1987-90 y 1994-96) y Benetton (1991-92). Todo un apaga fuegos de las grandes marcas.



Ross Brawn es otro trotamundos de la F1, habiendo estado involucrado con las escuderías de Williams (1978-84), Lola (1985-86), Arrows (1987-88), Benetton (1991-96), Ferrari (1997-2006), Honda (2008), Brawn (2009) y Mercedes (2010-actualidad), aunque las tres últimas son la misma estructura, pero con diferentes nombres.



Y el último es el ahora vilipendiado Adrian Newey, que ha diseñado para Lola (1985-86), March (1987-89), Leyton House (1990), Williams (1991-97), McLaren (1998-2005) y Red Bull (2006-actualidad).



Según los números de la tabla, no cabe duda que es Brawn el mejor, ingeniero que no se caracteriza por ser un genio del diseño pero si tiene una visión de conjunto y un liderazgo dentro de los grupos de trabajo que hacen que las creaciones de su grupo sean las mejores claramente. Sobretodo a la hora de ganar campeonatos, veinte en total, ya sea de pilotos como de constructores. Sin embargo, sus coches no suelen ser rápidos. Esa categoría, poles y vueltas rápidas, es patrimonio casi exclusivo de Newey y Head (¡Cuidado que la Williams victoriosa de los años 90 es una hija de estos dos padres!). Otro dato curioso son el número altísimo de no participaciones que tiene Chapman (al igual que otros ingenieros). Pero hay que recordar que durante mucho tiempo la F1 eran carreras de velocidad, no de resistencia como son hoy día. Además, cuando se trabajaba en equipos pequeños la posibilidad de no conseguir la fiabilidad mínima era muy alta, nada que ver con lo de ahora, que incluso ese aspecto está reglamentado y normalizado.

Pero estos números deberíamos de referenciarlos a algo y, siguiendo la filosofía de anteriores entradas, no debería de extrañar que las victorias, poles y vueltas rápidas las dividiésemos por el número de GP disputados, obteniendo el porcentaje de cada uno de estos parámetros. Por otro lado la cadencia de campeonatos, o número de temporadas dividido por el de títulos es otro número muy querido por este escribidor. Haciendo esos simples cálculos tenemos la Tabla segunda.

 


Ingeniero

% Victorias

% Poles

% Vueltas rápidas.
Cadencia campeonato de pilotos
Cadencia campeonato de constructores.
Chapman, C.
24
29
21
4.1
3.6
Gardner, D.
23
14
20
3
4.5
Forghieri, M.
19
22
23
3.6
3
Byrne, R.
27
20
33
3.4
3.4
Head, P.
26
29
30
3.7
2.9
Murray, G.
20
24
18
3.3
5
Barnard, J.
20
10
17
3.8
5
Brawn, R.
24
17
21
2.8
2.8
Newey, A.
28
34
32
3.1
3.1







Si con los números de la Tabla primera la elección del mejor era confusa y difícil, cuando relativizamos los datos, entonces, la cosa es incluso más complicada ¡Qué diferencia con los datos de las escuderías y pilotos! Todo esto nos está mostrando que estamos comparando a nueve grandísimos ingenieros y que cualquiera de ellos es excelente. No obstante podemos ver que sí, a la tercera tanda de estadísticas, acerté, Newey es el que mejor porcentaje de victorias, poles, y vueltas rápidas tiene. Y si la FIA y la maquinaria publicitaria filo McLarenista y Ferrarista, y sus acólitos voluntarios y prestados, no lo impiden con sus insidiosas noticias que lo tildan de tramposo y con los cambios de las reglas a mitad de partido para impedir su triunfo, este año logrará tener una cadencia de campeonatos imbatible.




A pesar de todos los números, permítanme que mi corazoncito sea para Gardner.