Primo de Anónimo

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lunes, 27 de agosto de 2012

Algún porcentaje para el campeón

Estimados todas/os/es 

Cada cierto tiempo aparece la pregunta pilotera por excelencia ¿Quién es el mejor piloto de Fórmula Uno de todos los tiempos? Huelga decirles que esa pregunta corre como la pólvora en España, cuando Alonso se muestra en las primeras posiciones de la tabla. Los comentarios en las redes sociales son desde sarcásticos cáusticos hasta bobalicones edulcorados, sobre todo con la posible posición del piloto español.

Independientemente de la opción pilotera que uno defienda, existen varios grupos de comentarios o comentaristas que no son autoexcluyentes y que se podrían agrupan en: 

(a) Los rubaljoy: su frase tótem es que cada época tiene sus campeones y no se pueden comparar unos con otros. Es un principio político muy importante, no digas nada, no hagas nada, no cabrees a nadie y conseguirás ser primer ministro (como nuestros insignes políticos que dan nombre a este grupo y nos han llevado a la quiebra del país, no solo económica sino moral). La verdad es que no dices nada, o bien por anodino o por falta de criterio, y quieres quedar bien con todos. Personalmente son el grupo del que más huyo, ya que no aportan nada al debate inconcluso que es este. 

(b) Los quinceañeros: Su mejor piloto es/fue el que conocieron en la cumbre cuando ellos estaban en ese periodo de la vida. Hasta cierto punto es normal, ya que es en esa verdadera juventud cuando el ser humano está fuertemente influenciado por las descargas hormonales, que nunca se volverán a repetir, y eso hace que todo lo vivido en aquellos dorados momentos sea lo mejor, incluido el piloto de turno. Es difícil hacerles comprender que su realidad y la de otras personas era/puede ser diferente, pero a veces se les convence (o te convencen ellos a ti). 

(c) Los listos: Los llamo así no por su coeficiente intelectual superior a la media, si no por su obcecación por defender el orden de una lista. De tal manera que el mejor es indudablemente el primero de esa lista, sin matices, ni zarandajas. El problema es que si el orden es alfabético a Ascari le toca ser el mejor, y lo defienden sin saber la razón tras de esta defensa. 

(d) Los contemporáneos: Creo que no necesitan más explicación, su mejor piloto es el que está ganando ahora porque la F1 actual es la más … difícil, complicada, igualada, amañada, etc. 

(e) Los manriquianos: Son aquellos que siempre adoran al piloto que ya no está con nosotros, y que acaba de ser bajado del coche por viejo. Su opción es cambiante pero siempre en el pasado. 

Pero el problema de todos ellos, como el de la inmensa mayoría de aficionados a la F1 es que utilizan criterios subjetivos para dar ese título. Y si hablamos de criterios subjetivos, yo adoro al caballero Derek Warwick, pero ni es científica mi afirmación ni se basa en nada medible. Y ahí está el quid de la cuestión ¿Qué números usamos para medir la categoría de un piloto? Desde luego que los logros absolutos no nos dicen mucho. Por ejemplo 50 ¿Es mucho o poco? Pues depende de cuál sea la unidad del número y del contexto. Pero si decimos 50%, ya sabemos que está a mitad de camino de la excelencia. Esos serán los números que presentaré, el porcentaje de pódiums y victorias de un piloto a lo largo de su trayectoria en la F1 (Gráfica primera). Y me circunscribiré a aquellos que han sido tricampeones (o más) y a la tripleta que descuella actualmente. Hay que señalar que mientras para todos los pilotos estos números son inamovibles, incluyendo a Schumacher porque nueve carreas más no van a cambiar substancialmente esos porcentajes, en el caso de Alonso, Hamilton y Vettel esos números pueden ser mejorados o empeorados en función de sus aciertos a la hora de fichar por un equipo que les proporcione un coche ganador. 

Sí me permiten, comencemos por el medio de la gráfica, con Prost y Senna (¡Ese no, su tío!). Los duelos y los ecos de las peleas sobre cuál de los dos pilotos era mejor nos ha llegado a nuestros días. Y aunque muchos nuevos aficionados nunca los vieron correr tienen una idea bastante formada de cuál era el mejor. Por supuesto, el bombardeo del héroe muerto y sus constantes y parciales nuevos documentales han hecho el trabajo. Pero si nos fijamos en el porcentaje de pódiums conseguidos (100 x nº de pódiums/nº de GP) vemos que Prost obtiene un 53% y Senna un 49%, esa diferencia es tan irrisoria que deberíamos decir que con estos números son iguales de buenos. Si comparamos los de victorias, otra vez, es Prost es el que gana (25.6%) frente a Senna (25.5%). Pero ves que esa diferencia es nula. Luego a la hora de conseguir resultados en una carrera, ambos pilotos eran muy buenos. En esos números están Stewart (43.4 y 27.2%), y Schumacher (50 y 30%). Por lo que diferenciar a alguno de estos cuatro grandes campeones es deslizarnos peligrosamente por la pendiente del subjetivismo. Los cuatro deberían estar a la misma altura en el corazón de los aficionados, si no fuese porque los notarios falsarios de la realidad (periodistas) juegan a engrandecer a unos frente a otros (¡Y no estoy escribiendo sobre el alopécico naranja!). 

© PdA
Siguiendo con viejas glorias, podemos ver que Brabham (25.2 y 11.4%), Lauda (31.6 y 14.6%) y Piquet (29.4 y 11.2%) están a un nivel algo inferior, por lo que sí podemos decir que estos fueron un poquito menos buenos pilotos que los cuatro anteriores. 

De estos viejos pilotos, quien emerge en forma de Everest es Don Juan Manuel Fangio, que consiguió el 68.6% de pódiums, en casi ninguna carrera se bajó de esta cajita, y el 47.1% de las victorias. Para aquellos que no se quieran dar cuenta de lo que significa ese número les diré que ganó (sí, ganó) el mismo número de carreras que termino en cualquier otra posición después de ocho temporadas, y habiendo trabajado para cinco diferentes escuderías. Sí señores/as, si alguien se merece el título de mejor piloto de la F1 de toda la historia es el argentino, y déjense de marear la perdiz con alemanes, ingleses o cualquier otra nacionalidad. El mejor fue Fangio. Otra cosa es que a usted personalmente le guste otro. Yo ya mostré mis preferencias. 

¿Y cómo quedan los pilotos actuales? Pues si nos fijamos en el porcentaje de pódiums (42-46%) están en el escalón segundo donde se sitúan Stewart, Prost, Senna y Schumacher. Sin embargo, si nos fijamos en las victorias solo Vettel está en el anterior escalón (23.9%). Mientras que Hamilton (18.8%) y Alonso (16%) se encontrarían en una posición intermedia entre el escalón de Stewart y el de Brabham, o lo que es lo mismo bastante lejos de ser los mejores. 

No solo hay que mirar las tres primeras posiciones para decidir cuál es el mejor piloto. También deberíamos saber algo de su velocidad, o lo que es lo mismo el poncentaje de poles logradas, así como su regularidad o porcentaje de campeonatos logrados (Grafica segunda). Antes de analizar las poles he de recordar a los más jóvenes que hubo un tiempo (el de Senna) en el que había un coche especial para los sábados y otro para los domingos, con ruedas, motores y chasis diferentes, y que por lo tanto un coche el sábado podía ser excepcional y el domingo ser una patata, teniendo un final muy diferente cada coche, salvo en el caso del amigo Andrea de Cesaris, cuyos coches siempre terminaban contra el guarda raíl y con el motor reventado. 

En el caso de las poles, existe un primer escalón ocupado por Brabham (10.6%), Stewart (17.2%), Lauda (14%) y Piquet (11.7%). En el segundo estarían Prost (25.6%) y Schumacher (22.8%). En un tercero deberíamos poner a Magic Senna con un 40.4% y el campeón vuelve a ser Don Manuel Fangio con un 56.9% (¡Más de la mitad de las veces que salió a pista fue el más rápido de todos!). 

© PdA
 Los chicos nuevos están distribuidos en todos los escalones, con Alonso en el primero con solo un 11.7% de poles, Hamilton por encima (21.8%) y solo Vettel (35.8%) deberíamos ponerlo a la altura de Senna, pero lejos todavía de Don Manuel. 

Y por último me gustaría comparar el porcentaje de títulos obtenidos. En un primer escalón deberían estar Brabham (18.8%), Lauda (23.1%), Piquet (21.4%) y Senna (27.2). En el segundo deberían estar Stewart (33.3%), Prost (30.7%) y Schumacher (36.4%). Y como hasta ahora, la corona de hierro es para Fangio con un 62.5% (¡Más de la mitad de temporadas en las que corrió fue el campeón!). 

Tanto Alonso (18.2%) como Hamilton (16.6%) están en el primer escalón y además en la cola, aunque he de decir que si el titulo de este año cae del lado del español, Fernando se pondría cerca de entrar en el segundo escalón (el de Prost) con un 27.3%. Pero repito, debe ganar el título de este año. Y si Domenicali dice que queda mucho trabajo, yo diría que la cosa está muy difícil. Solo Vettel tiene unos números muy interesantes con un 33.3% de campeonatos ganados, a la altura de Prost, y si ganase este año se elevaría a un 50%, con lo que estamos hablando de los grandiosos números del mejor piloto de la Historia de la F1, que es Don Juan Manuel Fangio. 

Probablemente ustedes estarán en desacuerdo con mi clasificación y escalones pero, por favor, para rebatirme pongan porcentajes de lo que quieran, pero números. Si solo ponen subjetividades o listas alfabéticas su opinión será desdeñada. 

lunes, 5 de diciembre de 2011

La ascendencia de los tres mosqueteros

Estimados todas/os/es

El termino de mosqueteros lo suelo utilizar, de forma cariñosa, para referirme a esos tres pilotos que aportan un poquito más a sus escuderías que el resto, haciéndonos disfrutar de sus logros, así como de sus fracasos. Dependiendo del origen, cultura, o incluso, mala baba, hay aficionados que prefieren ver a uno de ellos por encima del otro. Se ciegan iluminando fuertemente sus meritos y tapando todos sus fallos. Pero he de decirles que los veo, a los tres, muy parejos, con pequeñas diferencias que no son significativas a la hora de decantarme emocionalmente por ninguno de ellos. Todo esto me permite repartir halagos, carantoñas y mamporros casi por igual, a cada uno de ellos, y sin distinción. Me da pena, sin embargo, y lo siento por ustedes, que nunca saben cual bandera, de todas, voy a seguir, pero es que soy muy simple o complicado. 

La temporada que ha terminado, si por algo se ha caracterizado es por la rivalidad de los tres pilotos, y sus círculos de influencia, por ser los dignos herederos de Senna, como si este fuese el mejor y único piloto de la historia, olvidando todos los aspectos negativos que siempre lo adornaron y de los que él hacía gala, muchas veces, de forma impúdica. Hamilton se autoproclamó, sin ningún tipo de rubor, el único y verdadero heredero de Magic Senna. Pero no crean que es la única comparación que se ha hecho. También Alonso fue señalado como su heredero, y no lo digo por la torpeza e ignorancia del alopécico verde, que se arroga el papel de único conocedor de la F1 en España, confundiendo apodos ya usados en la F1, y despreciando e ignorando toda la historia de este evento. El último en subir al patíbulo de las comparaciones, para arrogarse el titulo, ha sido Vettel, incluso en sus peripecias brasileñas ¿Pero, realmente, alguno de ellos se parece a Senna? (Nadie se parece a otro, ni siquiera a uno mismo).

Por suerte, y por vejez, puedo hablar en primera persona de la impresión que me causó Senna (el tío) y su irrupción al estrellado a finales de los años 80, principios de los 90. Una de las épocas más bonitas para ser piloto en la F1. En aquel momento, como en este, la F1 no dependía de un único piloto y había al menos una terna de grandes corredores que no se pueden obviar cuando uno habla de cualquiera de ellos. En la terna pasada estaban  Il Leone Mansell, Le Professeur Prost y el ya nombrado Magic Senna. En las líneas que siguen, intentaré comparar a estos antiguos mosqueteros con los actuales, pero siempre en función del recuerdo y la impresión subjetiva que dejaron en mi, y nunca desde una aproximación cerebral y científica. Por lo que si, cuando hablamos de F1, siempre hay varias posibilidades de interpretación, en la entrada de hoy hay hasta seis posibles opciones. 

Por orden cronológico, comenzaré por Nigel Ernest James Mansell, bautizado il leone por los tifosi italianos por su arrojo al conducir un Ferrari (1989-90), y la verdad es que esa es la impresión que quedó en mi mente de su forma de pilotar. Un señor capaz de adelantar a cualquiera en cualquier momento o/y lugar. A modo de ejemplo recordaría su actuación en 1984, en el archiconocido GP de Mónaco (si eres demasiado joven para haberlo visto en directo debes encontrarlo como sea y re-vivirlo ¡Comprenderás perfectamente porque siempre te gustará la F1!). Después de adelantar, con su viejo Lotus, a Prost (¡En Mónaco!), se chocó contra las barreras de protección por su afán de ir más rápido y superar todos los límites. Como consecuencia los jefazos del momento, Gérard Ducarouge y Peter Warr, lo tiraron por agresivo. En 1986, su reventón de la rueda trasera, finalizando el último GP de Australia y perdiendo el campeonato de ese año, todavía está en la mente de muchos viejos aficionados. Al año siguiente, en Silverstone, le recuperó a Piquet (el padre) 30 segundos de desventaja en las últimas 30 vueltas, consiguiendo el record de vuelta rápida en 15 ocasiones consecutivas, y adelantando al brasileño a falta de dos vueltas. El piloto brasileño conducía el mismo FW11B, diseñado por Head, Dernie y Lowe, lo que da una idea de la valia del inglés. Ese mismo año, en Spa-Francorchamps al forzar el adelantamiento sobre Senna, este le cerró y chocaron. Acto seguido y en el box de Lotus, el británico hizo un uso desmedido de la testosterona (¡En privado!). En 1989, en el ratonero circuito de Hungría remontó desde la posición duodécima, pasando por encima de Senna, en lo que desde entonces se llaman las Eses de Mansell.



El "por fuera" a Berger en el circuito mejicano de los Hermanos Rodríguez en 1990, también, fue calificado en su momento como de imposible, al igual que la pasada a Prost en Magny-Cours de 1991, o los adelantamientos concadenados a Schumacher, Berger y Senna, en Montmeló ese año. Otra de sus características fue la de recibir sanciones por llevar a cabo acciones que a veces pasaban inadvertidas, y sobre todo por ser la fijación compulsiva de Piquet que lo despreció llamándolo entre otras cosas “tonto ignorante”, “piloto de cazabombarderos”, incluso se atrevió a meterse con la belleza de su mujer, Roseanne, y su mal criterio para elegir compañeras. 

¿Qué piloto es capaz de hacer los adelantamientos más impensables hoy día? ¿Qué piloto está sufriendo sanciones que antes ni le rozaban? ¿Qué piloto tiene una relación especial con un compañero brasileño? Sí, para mí el verdadero heredero de Mansell es Hamilton. 

El siguiente mosquetero antiguo es Alain Marie Pascal Prost, bautizado le professeur, por sus compatriotas, debido a su aproximación intelectual y científica al mundo de la conducción en la F1. Prost es uno de los pocos grandes pilotos cuyos progenitores no poseían una importante fortuna o estaban inmersos en alguno de los aspectos del mundo del motor. De hecho, sus padres eran artesanos de la madera y distribuidores de muebles. Si algo caracterizaba a este piloto es que siempre parecía que iba extremadamente lento en su deambular por la pista, aunque sus tiempos mostraban que estaba en registros de vuelta rápida, una vuelta y otra, y otra, sin descanso prácticamente, y eso era debido a su técnica de conducción rápida, efectiva y a su estrategia superior al resto de adversarios. Su trato exquisito con las gomas y con los frenos siempre fue admirado por todo el mundo. Es el piloto que, quizás, tuvo que luchar más por hacerse un hueco, ya que le toco vivir frente a muy grandes pilotos, siendo el eslabón que pasó la grandeza en la F1 de los Rosberg, Lauda, Arnoux, Piquet a la siguiente generación de los Senna, Hill, compartiendo generación con gentes como Mansell, Alboreto. Además siempre se le valoró que conseguía más de lo que sus autos se merecían, como por ejemplo en 1990 con su Ferrari, ganando los GP's de México, Gran Bretaña y Francia. Los dolidos subcampeonatos de 1983 y 84 hicieron, de él, el piloto cerebral y calculador que a algunos aficionados molesta, siendo su salida de McLaren por culpa de la mala relación con Ron Dennis y su tránsito a Ferrari uno de sus estigmas.



¿No creen que las semblanzas vitales del francés se parecen mucho a las del español? Sí, para mí el verdadero heredero de Prost es Alonso. 

El último mosquetero antiguo, y el más joven de aquellos, es Ayrton Senna da Silva, bautizado como magic por su conducción preciosista, sobretodo sobre mojado. No voy a hacer gran hincapié es sus feos comportamientos con sus compañeros, como con el caballero Derek Stanley Arthur Warwick al que veto por miedo a que fuese mejor que él, ni a sus autocomparaciones con dios, ni a su idea de estar predestinado para algo superior. Pasaré por encima de las insinuaciones de homosexualidad vertidas por su compatriota Piquet y del probado favoritismo que recibió por parte de la clase dirigente del motor, enquistada alrededor del Sr. Ecclestone en su ascensión. Y sobre el amor paterno-filial, que desarrollo con Dennis, tampoco me voy a cebar (pero tampoco esperen ver todo eso en la película de propaganda que circula por ahí). En su primera temporada, con Toleman, en 1984, en la sexta carrera celebrada en Mónaco (¡El circuito donde no se puede adelantar ni con el DRS-2011!), bajo una lluvia deliciosa, partió desde la decimotercera posición y adelantando a gente tan cualificada como Lauda o Prost, que luchaban por el campeonato, terminó en la primera. Luego, por unos dimes y diretes políticos del mandamás de la época, el otro infausto Jean-Marie Balestre, le adjudicaron la segunda posición, por detrás del mimado de aquel momento, Prost. Al año siguiente, en la segunda carrera, Senna consiguió su primera pole, seguida el domingo por su primera victoria en un GP, aconteciendo todo ello bajo una maravillosa lluvia. Ese año consiguió seis poles más, dejando a todos sus rivales con la boca abierta. Pero es que al año siguiente, en 1986, consiguió la friolera de ocho poles. Recuerdo que las apuestas de quien iba a hacer la pole no tenían ningún aliciente y todos los amigos votábamos por el mismo, independientemente de nuestra filias o fobias. Su record de poles se mantuvo hasta la irrupción del caníbal y extremadamente longevo Schumacher.



¿Qué piloto despunto un día de lluvia consiguiendo pole y victoria? ¿Qué piloto está acaparando todas las poles posibles y dos más? Sí, para mí el verdadero heredero de Senna es Vettel.

lunes, 15 de agosto de 2011

Vedettes

Estimados todas/os/es

La vedette (bombshell para los angloparlantes) es la estrella de un espectáculo de baile muy peculiar, donde lo más importante no es la danza como en el ballet, o como en la comedia musical, que son géneros grandes dentro del arte. En ese evento, lo importante suele ser la cantidad de carne que muestra la susodicha artista, siempre camuflada con muchas plumas y lentejuelas. Porque ni siquiera, en eso de enseñar la anatomía humana, se atreven a hacerlo en buena forma como lo ha hecho Jenna Marie Massoli. La palabra tiene su origen próximo en el idioma francés, y hace referencia a un término militar de espionaje, que a su vez lo incorporó de la palabra latina videre (ver). Y eso es lo único que saben hacer estas señoritas, dejarse ver … pero no mucho.

Históricamente, y en España, las vedettes siempre han estado asociadas a un viejo ricachón que les pagaba todos sus caprichos y les permitía ser unas excéntricas, descerebradas, malcriadas, insolidarias e ignorantes señoritas, que tenían que comerse el mundo en esos pocos instantes en los que uno transita por el cenit de la atracción sexual. Parte de ese comportamiento, y las declaraciones que llevaban asociadas, tiene que ver con la permisividad que obtenían de sus acompañantes. Estos proyectaban psicológicamente los sentimientos, impulsos o pensamientos propios que resultaban inaceptables de la relación a sus enemigos, mientras que todos los aspectos positivos se los asignaban a la vedette, con lo que está siempre estaba en una posición superior de poder, además de sobrevalorada.

Pues esa es la posición en la que nos encontramos. La afición  como señor que despilfarra su dinero y los pilotos de Fórmula Uno como vedettes caprichosas. Les permitimos comportamientos extremadamente egoístas y hedonistas que les llevan a situaciones y declaraciones, como poco, indecentes. Y no voy a traer a colación los viejos comportamientos machito-boxeador de Piquet en el GP de Alemania-1982 contra el pobre Eliseo Salazar, ni sus declaraciones sobre la belleza de la señora Mansell. Tampoco quiero poner como ejemplo a Senna y sus constantes comparaciones con dios y su misión especial, ni menos a Lauda, con sus declaraciones insultantes y agresivas contra todos y desde que lo reconozco ... hasta mañana que nos regalará con otra perla de su educación. No, no quiero mirar al pasado, sino que nos fijamos en las actuales actitudes de nuestros pilotos.

Empecemos por el chico más odiado, en estos momentos, por la afición española. Vettel, aparte de los exabruptos que suelta cuando no consigue los resultados que él cree que merece, es uno de los pilotos más irracional de la parrilla, con manías tan peculiares y enervantes que podrían impedirle hacer las cosas que debería llevar acabo en función de estupideces como la presencia de un gato negro, etc. El darle nombre femeninos a sus coches no es más que la expresión graciosa de ese hecho.


Sobre Alonso, bautizado por sus detractores como bocachancla, y sus declaraciones auto-exculpatorias sin fin o su comportamiento, ciertamente hostil, frente a los periodistas no afines, no voy a decir nada porque hasta la prensa generalista ya nos ilumina continuamente y en exceso sobre estos aferes.

Otro que cada declaración suya puede (y suele) acabar en polémica es Hamilton. Su tendencia a menospreciar a cualquiera del paddock es ya prodigiosa. Y aquí podemos incluir a otros pilotos, señores con más o menos cantidad de melanina, incluso pequeños equipos como HRT pueden ser objeto de mofa y escarnio por su parte.

El señor mayor tiene una lista de declaraciones polémicas comparable a la de Lauda, así como un historial de matonismo comparable al de Capone. Pero de él recordaré su desprecio supino por todos sus compañeros y lo agresivo anti-deportivo que fue siempre, y no solo con el pobre de Barrichello.

Pero la estupidez y el vedetismo no es solo cuestión de los mejores pilotos, sino que otros con niveles inferiores en pilotaje pueden estar en este aspecto al nivel de los mejores. Como es el caso del ahora super-santo y modelo de yerno perfecto que es, hoy día, el señor Button. Pero fue él quien desprecio a todas las mujeres como posibles pilotos de F1. Sus razones eran tan super-científicas como que la existencia de la menstruación les impedía acelerar, o que el tamaño de las dos protuberancias que tienen en la parte superior del tronco haría que no estuviesen confortablemente alojadas dentro del cockpit (o fosa del pollo), por no decir que la presencia de ellas en los boxes distraería a los mecánicos e ingenieros (¡De las atracciones homosexuales no hablamos!).

Incluso pilotos tan conocidísimos como Sutil, han dado muestras de su sutileza y su vedetismo. Una noche de copas en la zona vip de la discoteca M1NT Club acabó con el susodicho recipiente clavado en el cuello del señor Lux del equipo Renault, y necesitando veinticuatro puntos (¡Casi una victoria de GP!) de sutura. Eso sí, la vedette pilotera aseguró que él no tenía nada que ver y que fue un accidente.

¿No deberíamos de ser más exigentes con el comportamiento y declaraciones de estas vedettes tan bien pagadas?

lunes, 6 de junio de 2011

Schumacher ¿La mejor estadística?

Estimados todas/os/es

¿Te sientes retratado o atracado?
Cuando yo era un niño, mi madre ya me advertía que expresar las opiniones puede traerte muchos problemas. Puede reducir tu número de amigos, y llegado el caso transformarte en un excluido social. Visto desde ese punto de vista, y teniendo en cuenta el éxito obtenido (disminución galopante de seguidores) cuando demostré que Ferrari no era tan buena como todo el mundo presuponía, debería de callarme y adular con mis entradas a todos los pilotos, escuderías y bloggers que los siguen, para mantenerlos a estos últimos, al menos nominalmente. Pero, como soy científico, mi vida es hacerme preguntas; para luego intentar encontrar soluciones. Y si pregunté por las escuderías, lo siguiente debería ser por los pilotos. Ya digo que, a estas alturas de la entrada, ni yo mismo sé cuál será el mejor piloto en densidad de resultados. Pero para no defraudar a los buenos de Martín y José Luis que son Schumachistas, y consideran que le tengo una inquina psicopática al pobre viejo, he tomado su nombre prestado para el titulo. Y, salga quien salga, ríanse de sí mismos y sobretodo de sus ídolos, que es lo más sano.

Los números sin ningún tipo de referencia, tal como se pueden recoger de la base de datos, aparecen en la siguiente Tabla, siendo el orden de los pilotos en función de su antigüedad. Por favor, no quieran ver ningún argumento de respaldo para validar ninguna creencia previa mía. Solo es un orden y la metodología de trabajo que aplicaré será de lo más simple posible. Como podemos ver Schumacher gana en todo, ha disputado más grandes premios (GP), ha tenido más victorias (Victor.), más poles, más vueltas rápidas (Vuel. ráp.), más temporadas en la F1 (Temp.) y más campeonatos ganados (Campeo.) ¡Mentira! En abandonos no (Aban.). Cuanto debería agradecer Schumacher a los duros coches de Byrne con los que corrió casi toda su vida. Si queremos quedarnos aquí, sin ningún tipo de consideración o planteamiento, no llegaremos a saber si realmente es tan bueno como parece.


Piloto
GP
Aban.
Victor.
Poles
Vuel. ráp.
Temp.
Campeo.
Fangio, J. M.
51
14
24
29
23
8
5
Ascari, A.
32
14
13
14
12
6
2
Farina, N.
33
10
5
5
5
5
1
Moss, S.
66
33
16
16
19
11
0
Brabham, J.
123
57
14
13
12
16
3
Hill, G.
175
77
14
13
10
18
2
Clark, J.
72
28
25
33
28
9
2
Stewart, J.
99
37
27
17
15
9
3
Fittpaldi, E.
144
49
14
6
6
11
2
Lauda, N.
171
80
25
24
24
13
3
Piquet, N.
204
86
23
24
23
14
3
Prost, A.
199
59
51
33
41
13
3
Senna, A.
161
61
41
65
19
11
3
Häkkinen, M.
161
62
20
26
25
11
2
Schumacher, M.
272
56
91
68
76
18
7
Alonso, F.
162
31
26
20
18
10
2
Hamilton, L.
75
9
15
18
8
5
1
Vettel, S.
66
17
13
19
6
5
1










Para normalizar los resultados tan heterogéneos deberíamos obtener las distintas densidades de resultados (Siguiente Tabla). Sí, eso que me gusta a mi tanto (y a la gentucilla de Ciencias, también) de dividir los números. Hay un punto, que diferencia en gran medida la F1 actual de la de mis mayores, y ese es el número de abandonos. Antes, la F1 perseguía el coche más rápido sin tener muy en cuenta si por el camino se rompía, se chocaba o dejaba de funcionar. Por lo que me parece justo restarle, al número de grandes premios disputados por un piloto dado, los abandonos, con lo que obtendríamos un número que podríamos llamar las carreras efectivas disputadas, y sobre ellas deberíamos hallar el porcentaje de victorias [matemáticamente sería algo como Victor. x 100/(GP-Aban.)]. Según esto, vemos que Fangio consiguió un excelente 65% de victorias, pero Ascari llegó al 72%, y Clark se acercó mucho al 60%, siendo estos tres pilotos los que mejores números cosecharon. Schumacher estaría a la altura de pilotos de leyenda como Farina, Moss, Stewart, Prost y Senna, todos ellos con porcentajes en torno al 40%. Por último señalar, que el triunvirato actual de campeones (Alonso, Hamilton y Vettel) está en torno a un paupérrimo 20%.

Piloto
% victorias
Índice de calidad
Cadencia
Fangio, J. M.
65
0.8
1.6
Ascari, A.
72
0.9
3.0
Farina, N.
39
1.0
5.0
Moss, S.
49
0.8
-
Brabham, J.
24
1.1
5.3
Hill, G.
14
1.1
9.0
Clark, J.
57
0.8
4.5
Stewart, J.
44
1.6
3.0
Fittpaldi, E.
15
2.3
5.5
Lauda, N.
27
1.0
4.3
Piquet, N.
19
0.9
4.6
Prost, A.
37
1.6
4.3
Senna, A.
41
0.6
3.6
Häkkinen, M.
20
0.7
5.5
Schumacher, M.
42
1.3
2.6
Alonso, F.
20
1.3
5.0
Hamilton, L.
23
0.8
5.0
Vettel, S.
27
0.7
5.0






En la Fórmula Uno, está muy claro que el coche tiene la culpa, en un porcentaje muy grande, de la posición que ocupa el piloto, manejándose habitualmente el número de 80%. Pero sería interesante poder hacer algún tipo de cálculo que nos diese si el piloto es constantemente mejor que su coche, o por el contrario sus éxitos son debidos exclusivamente a los grandiosos coches que tuvo en sus manos. Una forma fácil de intuir esto es dividiendo el número de victorias por el número de poles. Suponemos que las poles son debidas en gran parte al coche, mientras que ese porcentaje disminuye en la carrera. Según este índice de calidad del piloto (¡Vaya nombrajo rimbombante que le he asignado!), los pilotos normales consiguen un valor de uno (a un coche bueno lo llevan a la victoria), mientras que los conductores malos desperdician muchas poles y este índice les sale inferior a uno. Por último señalar que si el piloto es excelente este número será superior a uno. Bueno, pues haciendo esos cálculos, Fittipaldi fue el mejor de todos ellos, seguidos por Stweart y Prost. Por cierto, estos dos pilotos comparten el honor de ser los únicos de este grupo que se retiraron portando el número uno ¡Hay que saber ganar y retirarse! Schumacher estaría en el siguiente grupo, empatado con Alonso. Me llama mucho la atención el resultado de Senna, que es el peor de todos los elegidos.

Una de las normalizaciones típicas de este blog es la cadencia de campeonatos, que obtenemos fácilmente dividiendo el número de temporadas que han estado en la F1 cada piloto por el número de campeonatos obtenidos, con lo que normalizamos hasta cierto punto la longevidad de cada uno de los pilotos. Y como era de esperar también la he calculado. Este número o cadencia, para aquellos que no lo recuerden, es el tiempo en años que tarda cada piloto en conseguir un campeonato. En la zona de los cinco años tenemos pilotos míticos, como Farina, y actuales, como Alonso, Hamilton y Vettel. Todos ellos igual de buenos o malos, aunque los tres últimos aun pueden mejorar esta estadística, rápidamente. Algo mejores pilotos parecen ser Clark, Lauda, Piquet y Prost que tardaban en torno a 4 años y medio en conseguir un campeonato. Ascari y Stewart tardaban solo tres años, que son mejores números que los obtenidos por el glorificado Senna. Schumacher tiene una cadencia algo mejor, de casi dos años y medio. Pero el que gana en cadencia es Don Juan Manuel Fangio, que solo tardaba una temporada y media en conseguir un campeonato. Luego bajo esta perspectiva tampoco es el señor mayor el mejor.

Confio que, una vez vistos estos números, cuando les digan que Schumacher tiene la mejor estadística de la F1, al menos, lo duden. Y no he dicho nada de medidas subjetivas, pero miren a los grandes campeones, según mis números Ascari, Fittipaldi y Fangio, contra quienes corrieron y cuales fueron los números de sus enemigos. Esto los hace todavía más grandes.

"Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos, porque uno termina pareciéndose a ellos"
Jorge Luis  Borges