Perdónenme que haya tomado una de las muchas frases famosas de Don Enzo Ferrari, pero creo que ilustra muy bien como una pasión puede cegar cualquier tipo de raciocinio y hacerte creer que tus deseos son la realidad.
Una de mis aficiones es la Fórmula Uno. Y si has llegado hasta este pequeño blog es debido a esta afición mía, y no a mis posibilidades como escritor.
Una de mis aficiones es la Fórmula Uno. Y si has llegado hasta este pequeño blog es debido a esta afición mía, y no a mis posibilidades como escritor.
Son extraños los caminos por los que una persona va eligiendo sus aficiones. Aunque no tengo muy claro po
r qué acabe aquí. Sí puedo decir que la culpa no es totalmente mía si no que he de compartirla con mi padre. No, no, no pienses que él es un gran aficionado a la F1. Todo lo contrario, según su comentario menos despectivo “eso de la fórmula uno es un pobre espectáculo; unos coches detrás de otros, dando vueltas sin adelantarse hasta el final”. Este comentario ya lo hacía mi padre a mediados de los 70.Treintaicinco años después mucha gente sigue quejándose de lo mismo, porque no han entendido lo que hay detrás de este espectáculo.
r qué acabe aquí. Sí puedo decir que la culpa no es totalmente mía si no que he de compartirla con mi padre. No, no, no pienses que él es un gran aficionado a la F1. Todo lo contrario, según su comentario menos despectivo “eso de la fórmula uno es un pobre espectáculo; unos coches detrás de otros, dando vueltas sin adelantarse hasta el final”. Este comentario ya lo hacía mi padre a mediados de los 70.Treintaicinco años después mucha gente sigue quejándose de lo mismo, porque no han entendido lo que hay detrás de este espectáculo. Mi padre era aficionado, que no fan(-ático), de las motos. Según su sabia opinión, ese sí que era un deporte de motor. Por suerte en mi familia nos educaron
en que la individualidad, personalidad y las opiniones eran aspectos importantísimo a fomentar, y que debían ser respetados, siembre que hubiese razones para ello. Supongo que como reacción al amor de mi padre a las motos, yo lo desarrolle a los coches. La personalidad se suele construir contra ciertas figuras y yo opté por esa dirección. Ahora que el papel de padre lo ejerzo yo, me he dado cuenta que no forjé mi personalidad contra mi padre como podría suponerse, sino que él hábilmente me ofreció varias posibilidades y yo elegí una. Elección que siempre fue respetada.Mis primeros recuerdos de la F1 son de mediados de los años 70. Y el primer nombre que recuerdo de aquella época es el de Emerson Fittipaldi y casi seguidos recuerdo a Niki Lauda y Clay Regazzoni. E
n aquella época la escudería Ferrari era toda una institución, ganando sus coches rojos (bueno no, oscuros en mi televisión) un campeonato después de otro. Las noticias de este espectáculo llegaban a España con cuentagotas. Aun recuerdo esperar programas enteros de noticias/deportes para al final ver 4 ó 5 minutos de resumen del correspondiente GP. De esta primera época la imagen que me quedo, y quizás a mucha gente también, fue la de 1976 en Nürburgring. Sin lugar a dudas ese ha sido el accidente de la F1 más emitido por todas las televisiones.
La siguiente década fue en la que encontré al que es mi ídolo; si se puede decir eso. Dejémoslo en el piloto que le tengo un cariño especial, ahora mejor. En esa década me fui cultivando como aficionado de la fórmula uno, nunca como fan del último piso ni de escudería alguna, ni de ningún piloto. De entre los pilotos de aquellos que podía haber elegido para tenerle cariño estaban Piquet (ese no, el padre), Rosberg (ese tampoco, el padre), Prost, Mansell, Senna (ese no, el tío. Es endogámico esto de la fórmula uno). Y al final me decante por Derek S. A. Warwick. Mi anglofilia no cabía de gozo al haber elegido un deporte prácticamente inglés. Salvo Ferrari las escuderías que he conocido son todas inglesas, y además un piloto que seguía los arquetipos que tenemos de los ingleses.Warwick empezó corriendo en la F1 en 1981, con una escudería que era también principiante Toleman (después Benetton y ahora Renault). En 1984 paso a Renault (no la actual) y en 1985 cometió su mayor error, se quedo en Renault y no se fue a Williams. A partir
de ahí, todo fue en la mala dirección. Al año siguiente fue vetado por el “bueno” de Senna y ya fue de equipo malo a equipo peor (o en horas bajas), hasta que abandono el espectáculo en 1993.Nunca gano una carrera, aunque su potencial estaba ahí (al menos eso creo yo … y también Senna). A pesar de todo le tengo cierto cariño por que siempre fue todo un Sir en la pista, algo muy extraño en aquella época (y ahora). Un piloto que era fácilmente adelantable en el primer tercio de una carrera, pero que en el último tercio hacia que cualquier intento de adelantamiento fuese inútil. Tapaba los huecos mejor que nadie y casi nunca tuvo una fea palabra para con sus compañeros.
Derek Warwick: "He's just a total bloody idiot. Always was, always will be" (hablando casi bien sobre Rene Arnoux)
Derek Warwick: "He's just a total bloody idiot. Always was, always will be" (hablando casi bien sobre Rene Arnoux)

