Primo de Anónimo

martes, 27 de abril de 2010

La República no es de Platón

Siguiendo un poco con las presentaciones, en esta entrada quiero mostrar un poco de mi pensamiento político, ya que muchas veces las opiniones de las personas vienen determinadas por las formas político-filosóficas en las que cree.

Soy consciente que hasta ahora el número de posibles lectores de este blog era mínimo, pero tratando este tipo de temas (políticos) el número disminuirá un ochenta por cien. A pesar de todo sigo en mi idea que para comprender mis tendencias en cualquier ámbito de la vida, se deben conocer mis querencias políticas.

Platón nos mostro que el único docente decente era su maestro y todos los que han venido detrás han sido meros copiones del gran Sócrates. A pesar de todo, él nos enseñó bastante. Platón en su obra la República define al individuo como el ser que es capaz de alcanzar cuatro virtudes, a saber: Prudencia, Fortaleza, Templanza y Justicia. Solo los individuos que alcanzasen las mismas deberían de gobernar.



La idea inicial de Platón de poner al frente de la jefatura de estado a un hombre que tuviese las cuatro virtudes fue, ya en su tiempo, muy problemática, por lo que optó por intentar que los reyes de su tiempo las alcanzasen. Todos sus esfuerzos fueron en vano.

Con el devenir de los siglos las virtudes socráticas tomaron una profunda raigambre en la población, haciendo que los representantes de las instituciones se viesen obligados a modificar sus comportamientos, adecuándose a ellas.

Aunque el concepto de república ha existido desde tiempo inmemorial en sociedades homogéneas, las desigualdades que aparecen en el Neolítico hacen que se vaya instituyendo otra forma de jefatura de gobierno: la monarquía. Los monarcas obtuvieron esa situación de privilegio al ejercer la violencia e imponerse frente a sus conciudadanos. Y la han mantenido transfiriéndola de padres a hijos.

El papel guerrero de las monarquías ha sido primordial hasta hace muy poco. Sin embargo, la evolución de las sociedades ha hecho que este role sea prescindible, o en su caso llevado a cabo por otras personas. Poco a poco se ha impuesto la idea de igualdad entre los hombres (y mujeres) por lo que el concepto de rey está en desuso. En Europa tan solo quedan como monarquías Suecia, Noruega, Países Bajos, Bélgica, Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte y España. Ya que la mayoría de la mayoría de los países han optado por la república, casi siempre después de algún suceso luctuoso.

Si ha leído alguna de mis entradas anteriores sabrá que me definen como anglófilo, y por lo tanto se podría pensar que monárquico. Como todos tenemos derecho a ser contradictorios, yo lo soy en esto.

La República debería de ser la forma de gobierno normal de un país como España. No entiendo como no es anticonstitucional que todos los españoles nazcan iguales en derechos y libertades, salvo el hijo mayor del rey. No entiendo como todos los españoles tenemos que luchar desde la cuna por un puesto en la sociedad (incluido de trabajo), salvo el hijo mayor del rey.

Además está el tema económico. Nunca sabremos cuanto nos cuesta realmente el tener un rey y si sería más barata la elección de un presidente cada cierto número de años. Las cuentas asignadas para el rey, y su casa, están desglosadas en muchos apartados, incluso son de imposible valoración según nuestros gobiernos.

El papel de representante sin poder que ejerce nuestro rey podría ser llevado a cabo por un presidente al estilo de los de Alemania o Israel, luego el problema de institución por encima de la lucha política ya ha sido solucionado en otros países. Además de ese papel, hoy día es el jefe de gobierno quien tiene todo el poder, por lo que el cambio no sería nada traumático. Eso no quiere decir que abogue por el cambio violento de jefatura de estado, sino por ir avanzando en esa idea para, en un momento dado, hacer que la República ya no sea sola de Platón sino también de todos los españoles.

miércoles, 14 de abril de 2010

L'aerodinamica è per chi non sa fare i motori

Perdónenme que haya tomado una de las muchas frases famosas de Don Enzo Ferrari, pero creo que ilustra muy bien como una pasión puede cegar cualquier tipo de raciocinio y hacerte creer que tus deseos son la realidad.

Una de mis aficiones es la Fórmula Uno. Y si has llegado hasta este pequeño blog es debido a esta afición mía, y no a mis posibilidades como escritor.

Son extraños los caminos por los que una persona va eligiendo sus aficiones. Aunque no tengo muy claro por qué acabe aquí. Sí puedo decir que la culpa no es totalmente mía si no que he de compartirla con mi padre. No, no, no pienses que él es un gran aficionado a la F1. Todo lo contrario, según su comentario menos despectivo “eso de la fórmula uno es un pobre espectáculo; unos coches detrás de otros, dando vueltas sin adelantarse hasta el final”. Este comentario ya lo hacía mi padre a mediados de los 70.Treintaicinco años después mucha gente sigue quejándose de lo mismo, porque no han entendido lo que hay detrás de este espectáculo.

Mi padre era aficionado, que no fan(-ático), de las motos. Según su sabia opinión, ese sí que era un deporte de motor. Por suerte en mi familia nos educaron en que la individualidad, personalidad y las opiniones eran aspectos importantísimo a fomentar, y que debían ser respetados, siembre que hubiese razones para ello. Supongo que como reacción al amor de mi padre a las motos, yo lo desarrolle a los coches. La personalidad se suele construir contra ciertas figuras y yo opté por esa dirección. Ahora que el papel de padre lo ejerzo yo, me he dado cuenta que no forjé mi personalidad contra mi padre como podría suponerse, sino que él hábilmente me ofreció varias posibilidades y yo elegí una. Elección que siempre fue respetada.

Mis primeros recuerdos de la F1 son de mediados de los años 70. Y el primer nombre que recuerdo de aquella época es el de Emerson Fittipaldi y casi seguidos recuerdo a Niki Lauda y Clay Regazzoni. En aquella época la escudería Ferrari era toda una institución, ganando sus coches rojos (bueno no, oscuros en mi televisión) un campeonato después de otro. Las noticias de este espectáculo llegaban a España con cuentagotas. Aun recuerdo esperar programas enteros de noticias/deportes para al final ver 4 ó 5 minutos de resumen del correspondiente GP. De esta primera época la imagen que me quedo, y quizás a mucha gente también, fue la de 1976 en Nürburgring. Sin lugar a dudas ese ha sido el accidente de la F1 más emitido por todas las televisiones.

La siguiente década fue en la que encontré al que es mi ídolo; si se puede decir eso. Dejémoslo en el piloto que le tengo un cariño especial, ahora mejor. En esa década me fui cultivando como aficionado de la fórmula uno, nunca como fan del último piso ni de escudería alguna, ni de ningún piloto. De entre los pilotos de aquellos que podía haber elegido para tenerle cariño estaban Piquet (ese no, el padre), Rosberg (ese tampoco, el padre), Prost, Mansell, Senna (ese no, el tío. Es endogámico esto de la fórmula uno). Y al final me decante por Derek S. A. Warwick. Mi anglofilia no cabía de gozo al haber elegido un deporte prácticamente inglés. Salvo Ferrari las escuderías que he conocido son todas inglesas, y además un piloto que seguía los arquetipos que tenemos de los ingleses.

Warwick empezó corriendo en la F1 en 1981, con una escudería que era también principiante Toleman (después Benetton y ahora Renault). En 1984 paso a Renault (no la actual) y en 1985 cometió su mayor error, se quedo en Renault y no se fue a Williams. A partir de ahí, todo fue en la mala dirección. Al año siguiente fue vetado por el “bueno” de Senna y ya fue de equipo malo a equipo peor (o en horas bajas), hasta que abandono el espectáculo en 1993.

Nunca gano una carrera, aunque su potencial estaba ahí (al menos eso creo yo … y también Senna). A pesar de todo le tengo cierto cariño por que siempre fue todo un Sir en la pista, algo muy extraño en aquella época (y ahora). Un piloto que era fácilmente adelantable en el primer tercio de una carrera, pero que en el último tercio hacia que cualquier intento de adelantamiento fuese inútil. Tapaba los huecos mejor que nadie y casi nunca tuvo una fea palabra para con sus compañeros.

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Derek Warwick: "He's just a total bloody idiot. Always was, always will be" (hablando casi bien sobre Rene Arnoux)

domingo, 11 de abril de 2010

Trabajo, trabajo, trabajo

El rugby es por antonomasia el deporte más ingles. Todos los colegios tienen un equipo de este deporte y es muy normal ver actualmente a los chicos (y chicas) jugando, incluso los días de lluvia.

Como deporte forjador de carácter creo que es muy bueno, pero en mi caso particular lo desconozco por completo. Lo he jugado un par de veces y dada mi complexión he salido siempre muy magullado.

Pero mi afición es como deporte de sillonbowl, y en concreto de las retransmisiones, por parte de una cosa que se llamo TVE1 en los años 70 y 80, del torneo de las Cinco Naciones. Para mí, era muy emocionante ver a todo Twickenham cantando en pie, o a los All blacks danzando/cantando la haka (por supuesto no en el Cinco Naciones). Y sobre todo Le Champ Elysee cantando La Marsellesa antes de los partidos. Aunque la letra del himno es algo violenta y sanguinaria, probablemente no pasaría hoy la criba de lo políticamente correcto, sigue erizándoseme el bello ante su audición.

Este deporte está hecho por y para gente fuerte, no solamente de físico, sino sobre todo de espíritu. En él no hay posibilidad de cambio y solo una lesión puede hacer que lo dejes ¿Cuántas veces he visto a un jugador medio destrozado y que seguía jugando? ¿Cuánto daño se podían hacer en las melés y nunca pasaba nada? La simple comparación de estos aspectos con otros deportes, junto con el hecho de que era totalmente amateur, me hizo amarlo profundamente. Además está dentro de mi supuesta anglofilia.

De todos los buenísimos jugadores que he conocido, mi debilidad ha sido el zaguero francés Serge Blanco. Ya lo sé, es francés ¿Dónde queda tu anglofilia? Pues no hay respuesta, lo único que puedo decir es que soy contradictorio, aunque a mi mente racionalista no le guste.

Serge era un zaguero atípico, no solamente por el color de su piel, sino por su complexión, su visión del juego y por su capacidad para acabar las jugadas, algo que suele ser bastante raro en los jugadores de esta posición. Como último jugador francés era la última esperanza de placaje del contrario antes de anotar el tanto. Él ponía el alma en ello, consiguiendo parar a moles de muchos más kilos que le causaban muchas heridas y lesiones, pero que nunca (o casi) consiguieron hacerle abandonar. Durante la década de los 80 fue el jugador estrella de Francia, y en la semifinal frente a los wallabys, de la primera copa del mundo de rugby en 1987, ascendió a su equipo a un nivel superior. La máxima de él, y de este deporte, es trabajo, trabajo y trabajo. Y yo creo a pie juntillas en que esa es la única cualidad que nunca nos debe faltar y a la que nunca debemos poner excusas. No hace falta que me lo digas, ya lo sé, esta cualidad ha desaparecido junto con el Cinco Naciones.

Serge Blancodans rugby il ne pleut jamais ou qu'il neige ou le froid ou la chaleur: Il n'a jamais arrêté une guerre pour des raisons météorologiques

viernes, 9 de abril de 2010

Los records los tienes en préstamo

Siguiendo un poco una descripción mía, el siguiente paso lógico es escribir algo sobre mis aficiones. Y comenzaré con las deportivas.

Tengo tres grandes aficiones deportivas, dos de ellas pertenecen al campo del sillonbowl (Rugby, si has leído algo de mí anteriormente sabrás que es en el sentido inglés, y Formula One, si estás leyendo esto probablemente sea por culpa de ella) y una tercera que he practicado y sigo en ella.
Algunos amigos dicen que tengo cierto carácter snob. La verdad es que no suelo imitar a nadie, y menos en función de una supuesta posición social del individuo (la intelectual sí que me deslumbra). A pesar de esta pobre defensa mía, he de confesar que algo de aristócrata tengo: No de sangre pero sí de gustos … no muy populares.

En mi país solo existe un único deporte (sillonbowl), que sirve para socializarnos y embrutecernos al mismo tiempo. Como todos intuís es el futbol. Deporte en el que cuando entras debes de elegir un grupo y seguirlo sin dudas (de forma ciega), anulando tu propia individualidad. Esto está en el polo opuesto de mi forma de ser y pensar, lo que ha hecho que mis aficiones deportivas hayan sido siempre muy minoritarias (de ahí lo de snob?). Tengo que reconocer que disfruto con el Barcelona de Messi, y lo hice con el Milan de van Basten, la Holanda de Cruyff y, aunque poco por la edad, también con el Brasil de Pelé. Pero los deportes que me llenan son otros.

Comenzare con el practique en mi adolescencia, y que sin ningún tipo de pretensión sigo practicando hoy día. Las carreras de medio fondo (hasta 3 km). Es el deporte más barato que existe, por que no necesitas nada. Lo que usas para sobrevivir en tu día a día lo puedes usar aquí. No dependes de que nadie te ayude o apoye, ya que es totalmente individual. Y el carácter te lo moldea de una forma, que yo considero especial. Nunca puedes echar la culpa de tus fracasos a nadie, que no seas tú. Tus éxitos son exclusivamente tuyos (no existen entrenadores milagro; aunque si compuestos químicos milagrosos).
En este mundo, mi mayor referente es Lord Sebastian Newbold Coe. Sin lugar a dudas el mediofondista con más clase de toda la historia. Pero mi admiración por el no es por las carreras que gano, ni por las medallas que obtuvo, sino por su humildad y constante compromiso con la gente simple.

Sebastian CoeWorld records are only borrowed

jueves, 8 de abril de 2010

Should I stay or should I go?

No, no tienes que responder esta pregunta. Además intuyo cual podría ser tu respuesta y eso me descorazona.

En este striptease psico-emocional que son estas primeras entradas, quisiera mostrar algo de mí, pero no en exceso y dejando para más adelante otras partes que son contradictorias con esta, y que irán saliendo lentamente.

He de proclamar que soy bastante anglófilo, y eso en este país mío no está muy bien visto. El peso de la Historia hace que todavía haya gente que vea a Lord Nelson o a Sir Francis Drake en cualquier inglés. Sin embargo, nadie piensa en Duke of Wellington cuando está cerca de un hijo de la Gran Betraña. Curiosidades de la memoria historia de los “pueblos”, que hacen que solo se recuerda algo, y en este caso es lo malo y no lo bueno. Por eso proclamarse anglófilo, o simplemente seguidor de algo inglés, es casi sinónimo de traidor.

La razón de esta filia no está muy clara. El imperio que yo he sufrido (y sigo) es otro. El Reino de su Graciosa Majestad, tampoco es el adversario del imperio actual, luego no hay una razón de poder clara para mí tendencia. A modo de racionalización posterior, yo lo achaco a la influencia de la familia. Al principio de los años 70 descubrí que tenía unos primos ligeramente mayores que yo, y su irrupción en mi vida la acompañaron de la música de “The Who”. Aunque nunca fueron devoción mía (los músicos), sí que me abrieron a tendencias muy “extrañas” en aquellos años, por las que sigo transitando.

Esta tendencia mía hizo que desde muy jovencito tuviese un cariño muy especial por todo lo que venía del Reino Unido, incluyendo su música. Por mi edad, estaba empezando mi adolescencia, los sucesos del verano-otoño del 77 en UK me marcaron de forma imborrable. En aquel momento comenzó un movimiento musical (punk), que con su antítesis y su posterior síntesis, forman la base corpuscular de todo lo que se hace hoy día en ese campo. Dentro de esta explosión del punk, el grupo que me marcó fue “The Clash” ¿lo traducimos por “el choque”? No eran los más famosos, ni tan siquiera reunían todas las cualidades de ese movimiento. De hecho, la mayoría de los grupos punk los rehuían por su falta incomprensible de nihilismo. Pero ellos tenían algo diferente y era la duda en lo que hacían y decían.

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Should I stay or should I go / Oh yeeeeeaaaaah / Wooh! /
Darling you got to let me know / Should I stay or should I go? / If you say that you are mine / I’ll be here ’til the end of time / So you got to let me know / Should I stay or should I go? /
Always tease tease tease / You’re happy when I’m on my knees / One day is fine, next day is black / So if you want me off your back / Well come on and let me know / Should I stay or should I go? /
Should I stay or should I go now? / Should I stay or should I go now? / If I go there will be trouble / An’ if I stay it will be double / So come on and let me know! /
This indecision’s bugging me / Esta indecision me molesta / If you don’t want me, set me free / Si no me quieres, librame / Exactly who’m I’m supposed to be / Dime que tengo que ser / Don’t you know which clothes even fit me? / ¿sabes que ropas me quedan? / Come on and let me know / Me tienes que decir / Should I cool it or should I blow? / ¿me debo ir o quedarme? /
Split! / Yo me enfrio o lo sufro /
Should I stay or should I go now? / yo me enfrio o lo sufro / Should I stay or should I go now? / yo me enfrio o lo sufro / If I go there will be trouble / Si me voy - va a haber peligro / And if I stay it will be double / Si me quedo es doble / So you gotta let me know / Pero me tienes que decir / Should I cool it or should I go? / yo me enfrio o lo sufro / Should I stay or should I go now? / yo me enfrio o lo sufro / If I go there will be trouble / Si me voy - va a haber peligro / And if I stay it will be double / Si me quedo es doble / So you gotta let me know / Pero me tienes que decir / Should I stay or should I go?

A veces me veo un poco como el eco de ellos, siendo la duda la única constante que me ha seguido durante toda mi vida (¿Debo quedarme o debo irme?). Esta duda constante no debe ser tenida como un problema, que me paraliza e impide que tome decisiones y las lleve al campo de los hechos, incluso que asuma todas las consecuencias de ello, sino como un método de análisis de la realidad. Siempre buscando el otro punto de vista, e intentando comprender las razones antitéticas de mi posicionamiento.


Quizás también sea esa la razón de no seguir los caminos obvios, defender causas perdidas y de ponerme al lado incluso de mis adversarios si demuestran una gran valentía y ética.
En el fondo es que quiero ser como Kanbei.

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Ring! Ring! It's 7:00 A.M.! / Move y'self to go again / Cold water in the face / Brings you back to this awful place / Knuckle merchants and you bankers, too / Must get up an' learn those rules / Weather man and the crazy chief / One says sun and one says sleet / A.M., the F.M. the P.M. too / Churning out that boogaloo / Gets you up and gets you out / But how long can you keep it up? / Gimme Honda, Gimme Sony / So cheap and real phony / Hong Kong dollars and Indian cents / English pounds and Eskimo pence /
You lot! What? / Don't stop! Give it all you got! / You lot! What? / Don't stop! Yeah! /
Working for a rise, better my station / Take my baby to sophistication / She's seen the ads, she thinks it's nice / Better work hard - I seen the price / Never mind that it's time for the bus / We got to work - an' you're one of us / Clocks go slow in a place of work / Minutes drag and the hours jerk /
"When can I tell 'em wot I do? / In a second, maaan...oright Chuck!" /
Wave bub-bub-bub-bye to the boss / It's our profit, it's his loss / But anyway THE lunch bells ring / Take one hour and do your thanng! / Cheeesboiger! /
What do we have for entertainment? / Cops kickin' Gypsies on the pavement / Now the news - snap to attention! / The lunar landing of the dentist convention / Italian mobster shoots a lobster / Seafood restaurant gets out of hand / A car in the fridge / Or a fridge in the car? / Like cowboys do - in T.V. land /
You lot! What? Don't stop. Huh? /
So get back to work an' sweat some more / The sun will sink an' we'll get out the door / It's no good for man to work in cages / Hits the town, he drinks his wages / You're frettin', you're sweatin' / But did you notice you ain't gettin'? / Don't you ever stop long enough to start? / To take your car outta that gear / Don't you ever stop long enough to start? / To get your car outta that gear / Karlo Marx and Fredrich Engels / Came to the checkout at the 7-11 / Marx was skint - but he had sense / Engels lent him the necessary pence /
What have we got? Yeh-o, magnificence!! /
Luther King and Mahatma Gandhi / Went to the park to check on the game / But they was murdered by the other team / Who went on to win 50-nil / You can be true, you can be false / You be given the same reward / Socrates and Milhous Nixon / Both went the same way - through the kitchen / Plato the Greek or Rin Tin Tin / Who's more famous to the billion millions? / News Flash: Vacuum Cleaner Sucks Up Budgie / Oooohh...bub-bye /
Magnificent seven / Magnificence!! /
IT'S FUCKY LONG ISNT IT?

martes, 6 de abril de 2010

¿Para qué?

Después de leer, mirar y perder bastante tiempo en distintos blogs he llegado a la conclusión que la inmensa mayoría de ellos están hechos para conseguir algo de dinero o en el mejor de los casos engrandecer la vanidad del autor. Luego en alguno de estos supuestos debe de ser incluido este blog.

De dinero mejor no hablar, ya que no hay publicidad … ni se le espera.

Pues ya está es que el autor es muy vanidoso y quiere popularidad, solo hay que leer el pseudónimo que ha elegido. Este sería un comentario muy adecuado pero creo que erróneo. La popularidad la quiero en mi trabajo (soy de ciencias) y no en esto que lo hago quitándole horas a mis hijas y esposa.

La única razón para escribir es la necesidad interior de desarrollar aspectos de mí que por el tránsito de mi vida fui perdiendo. Cuando era joven siempre me vi como una persona de letras. Había escrito pequeños cuentos infantiles, pero la visión de la “La Guerra de las Galaxias” hizo que volcase en intentar escribir algo más grande como una novela. Mi inexperiencia (y que no era ni soy escritor) hizo que después de rellenar cien hojas siempre encontrase la trama muy obvia, simple y no suficientemente digna o buena, por lo que la dejaba.

Aun después de esos fracasos como escritor, no desistí y como estaba en la más cándida juventud me transmute de escritor a poeta. Mis versos, ya en aquel momento, me parecían muy empalagosos, pero tuve la suerte de que a las chicas les gustaban y a través de la poesía hice mis primeras conquistas amorosas. Esto hizo que siguiera por esta senda durante cierto tiempo hasta que me tope con Don Luis de Góngora y Argote; no te preocupes si no sabes quién es ya que el 80% de los españoles tampoco lo saben, ni les interesa (http://es.wikipedia.org/wiki/Luis_de_G%C3%B3ngora_y_Argote). A partir de leer sus poesías, intenté realmente ser un buen poeta y me di cuenta que, aunque para chicas “incultas” mis poemas eran maravillosos la distancia con los POETAS de verdad era insuperable. Gracias a Góngora yo soy un científico.

Como científico me precio de ser razonablemente bueno (mejor que poeta por supuesto), pero ese tema nos es propio de este blog y por lo tanto lo dejaremos, al menos por ahora. Simplemente decir que ya he llegado al techo del escalafón y como ya no hay nuevas “montañas” que escalar en este ámbito de mi vida vuelvo un poco a mis orígenes. Vuelvo a intentar escribir algo, sin pretensiones, solo por el placer de escribir.

Luego la respuesta de esta entrada es simple, este blog es como una “terapia ocupacional”, es para seguir haciendo cosas en las que soy un principiante, es para tenener todo por delante y luchar por conseguirlo.

viernes, 2 de abril de 2010

La elección de un pseudónimo

No es fácil elegir un pseudónimo ya que este debe de cumplir dos grandes objetivos contradictorios.

El primer objetivo es el de esconderte de toda la gente. Históricamente, las minorías oprimidas han utilizado este artificio para poder soslayar en parte la opresión que sufrían. Piénsese en George Sand, bajo este pseudónimo se escondía una mujer. Hoy día, y sobre todo en el contexto globalizado de la red, este primer objetivo ha devenido en una suerte de juego del escondite para acechar a distintas presas o no ser acosado. Entrad en cualquier foro abierto sobre algún tema candente y veréis distintos pseudónimos que dicen (escriben) lo mismo y probablemente son la misma persona. Y también, posturas contrarias que por la forma de escribir parecen salidas del mismo teclado.

El segundo objetivo es filtrar, en lo posible, ciertos aspectos o cualidades del poseedor del pseudónimo que lo hagan identificable y diferente de todos los demás.

Normalmente las personas forman sus pseudónimos a partir de dos aproximaciones. La primera es su nombre simplemente, con lo que el primer objetivo queda algo comprometido; o la abreviatura del mismo añadiéndole más o menos números. La segunda aproximación es hecha a partir de los nombres obtenidos de ciertas lecturas, siendo esta última aproximación la que creo que cumple los dos requisitos (esconderte y mostrarte).

A la hora de buscar un pseudónimo para poder entrar en ciertos blogs pensé en recurrir a esta segunda opción. Pero llegó un día a mi dirección de correo electrónico uno de estos mensajes graciosos, en el que se mostraban las contestaciones (aberrantes) de ciertos alumnos a distintas preguntas de exámenes. Me llamo la atención que ante la posible paternidad de cualquier cosa (escultura, pintura, teorema, libro) de forma muy mayoritaria se le daba a un señor llamado Anónimo. De esto deduje que este señor era el más popular e inteligente entre las nuevas generaciones (y no tan nuevas), por lo que de inmediato pensé en arrogármelo. No obstante, mi falsa modestia me hizo pensar que ese pseudónimo (y la gran inteligencia de esta “persona”) iba a estar muy por encima de mis posibilidades. Como seguía queriendo tener algún contacto con él, aunque fuese lejano, adopte este de “Primo de Anónimo”.

Antes de adoptarlo definitivamente, y como hacen ahora estas nuevas generaciones, me fui al “buzeador” y después de hacer la correspondiente búsqueda tan solo encontré un par de entradas, incluyendo una proclamando su orientación sexual. Después de esto pensé que podía ser divertido este pseudónimo, y además podría cumplir parcialmente los objetivos anteriormente enumerados.

¿Por qué?

Llevado por un sabio consejo, creo este espacio para poder tener una personalidad propia y no sucumbir a la gran fama de mi pariente.